Download E-books La otra vida de Ned Blackbird (Nuevos Tiempos) PDF

By Alexis Ravelo

En los angeles otra vida de Ned Blackbird, Alexis Ravelo juega con los límites de l. a. realidad, poniendo los angeles intriga novelesca al servicio de un doble objetivo: los angeles amenidad y los angeles inquietud.

Un profesor de filosofía acepta un puesto en los angeles Universidad de Los Álamos sin saber que de esta manera está abriendo una puerta al infierno. Tras alquilar un viejo apartamento, el profesor comienza a seguir el rastro de los angeles anterior inquilina, escarbando en una historia de amores imposibles y tribulaciones creativas que pondrán a prueba su cordura. Además, a medida que va adentrándose en los angeles intimidad de los angeles maestra, se verá obligado a enfrentarse a una serie de hechos extraordinarios que le atañen personalmente y le obligan a cuestionarse su propia identidad.

En un homenaje a ritmos y atmósferas expresionistas, los angeles otra vida de Ned Blackbird conjuga lo fantástico, lo metaliterario y lo intimista, en un juego de espejos que indaga en algunos de los temas clásicos de l. a. literatura: los angeles memoria, l. a. creación artística, el amor, el erotismo o el poder de los angeles palabra.

«Hay otros escritores que pudiendo explotar lo que ya saben que gusta a los lectores prefieren reinventarse y adentrarse por nuevos caminos a los angeles hora de encarar l. a. narración. Alexis Ravelo se incluye en estos últimos».
Canarias 7

Show description

Read or Download La otra vida de Ned Blackbird (Nuevos Tiempos) PDF

Best Fiction books

The Margarets

The myriad alien civilizations populating a ways, far-off worlds have many reliable purposes to loathe the blight known as "humankind" . . .

the one human baby residing in a piece colony at the Martian satellite tv for pc Phobos, little Margaret Bain has invented six imaginary partners to maintain boredom and loneliness at bay. each one an extension of her character, they're misplaced to her whilst she is pressured to come to Earth. yet they aren't long gone.

The time will come while Margaret, totally grown and wed, needs to go away this demise international as well—this Earth so denuded by means of thoughtlessness and chemistry that its in simple terms practicable export is slaves. For now Margarets are scattered during the galaxy. And their author needs to carry her selves domestic . . . or watch the human race perish.

An Affair Before Christmas (Desperate Duchesses, Bk 2)

Magic less than the mistletoe . . . One stunning Christmas, girl Perdita Selby, recognized to her family and friends as Poppy, met the fellow she inspiration she would like perpetually. The devilishly beautiful Duke of Fletcher was once definitely the right fit for the blameless, breathtakingly appealing younger Englishwoman, and theirs was once the main romantic marriage ceremony she had ever visible.

Wicked (Pretty Little Liars, Book 5)

In idyllic Rosewood, Pennsylvania, 4 very lovely women simply can not help yet be undesirable. . . . Hanna will do something to be Rosewood's queen bee. Spencer's digging up her family's secrets and techniques. Emily cannot cease brooding about her new boyfriend. And Aria approves a bit too strongly of her mom's flavor in males.

The Heir (The Selection)

Kiera Cass’s #1 New York Times bestselling choice sequence has enchanted readers from the first actual web page. during this fourth romantic novel, stick to Illéa’s royal relations right into a entire new Selection—and discover what occurs after fortunately ever after. 20 years in the past, the United States Singer entered the choice and gained Prince Maxon’s middle.

Extra info for La otra vida de Ned Blackbird (Nuevos Tiempos)

Show sample text content

De todos modos, eso, en aquel momento, no me alarmó: l. a. diplomacia hipócrita es una enfermedad crónica entre profesores universitarios. De vuelta a casa, paró en el Oriental para tomar café. Lo hizo en l. a. barra, de pie. Aún no period l. a. hora de los angeles merienda, así que el neighborhood estaba muy tranquilo. Doña Paula andaba trasteando en l. a. cocina y Lucía, que acababa de iniciar su turno, se las ingenió para aclararle que a partir de esa semana libraría los sábados y los domingos. —Me paso los angeles mañana en los angeles facultad, y los angeles tarde y parte de l. a. noche aquí —comentó, dando unos pasos hacia atrás y apoyándose en los angeles contrabarra, como para que Ascanio pudiera contemplar su figura con más facilidad—. Y llevo dos años a este ritmo. Así que lo hablé con doña Paula. A ella le viene bien, porque a su sobrino le interesa trabajar el finde. —Ahora vas a poder relajarte un poco. —Sí. Aprovecharé para estudiar y para salir con los amigos. Ascanio comenzó de nuevo a sentirse como James Stewart, pero supo reaccionar a tiempo, aunque tartamudeó varias veces antes de decir: —Quizá ahora puedas hacer un hueco para contarme eso de los despechaditos. Se citaron para ese mismo sábado, a mediodía, en un restaurante del puerto. Luego Ascanio salió con andares inseguros, porque sabía que Lucía lo observaba y que ella sabía que él lo sabía. �Los rituales del cortejo», había escrito Celia Andrade. Buscó posibles paralelismos entre Celia y Lucía. Encontró algunos: los angeles procedencia, el espíritu libre, l. a. autoconfianza, el aparente interés por los hombres maduros. Al llegar al portal, abrió el buzón y encontró una nueva carta remitida por Alfredo Amado Gálvez. III Correspondencias 30 Ascanio escarbaba desde hacía días en los angeles intimidad de Celia Andrade. Había visto sus pertenencias y buceado en su álbum de fotos. Había leído un documento mercantil dirigido a ella. Incluso estaba leyendo sus diarios personales. Sin embargo, al rasgar el sobre y sacar l. a. cuartilla remitida por Amado Gálvez —escrita con aquella caligrafía pulcra de capitales adornadas—, sintió que estaba cruzando una línea muy fina pero muy definida y que ese camino —el cruce de un lado al otro de l. a. línea— period de un solo sentido. Ya no había marcha atrás. No los angeles habría nunca. Obviando todo esto, se despatchedó en el sofá, desplegó l. a. cuartilla y leyó: Celia: Sigo esperando una carta tuya. No sé qué te ocurre. Ya ni siquiera me agobio. Las primeras semanas no había quien me aguantara. Mi gente andaba preocupada. Hasta me llevaron al médico. Pero yo no podía decirles nada de lo que me pasaba. Así que empecé a fingir tranquilidad y, de tanto fingirla, acabé sintiéndola de verdad. Ahora casi me resigno. Pero sigo anhelando una de esas cartas tuyas, escritas a máquina, en las que me llamas por el apellido y me explicas cómo es el mundo y cómo debería ser. Cuando llegue, sé que me explicarás este silencio. Habrás estado de viaje, o se te habrá estropeado l. a. máquina de escribir (cuesta encontrar hoy en día quien las arregle) o, simplemente, habrás pasado una de esas temporadas en las que no te apetece contacto alguno.

Rated 4.76 of 5 – based on 27 votes